Checklist de salida
Ordenada por plazo, no por importancia. Lo que tiene trámites administrativos va primero porque no controlas sus tiempos; lo demás se resuelve en una tarde.
El criterio de esta lista es simple: separar lo que solo se puede hacer desde casa de lo que se hace mejor sobre el terreno. Intentar resolverlo todo antes de salir cuesta dinero innecesario —reservar seis meses de alojamiento sin haber visto la ciudad es el ejemplo clásico—, y dejarlo todo para el destino cuesta días de bloqueo al llegar.
Dos o tres meses antes
- El permiso, si la estancia pasa de noventa días. Es lo único con plazos que no dependen de ti. Si vas a España sin ciudadanía europea, empieza por el visado de nómada digital.
- Comprueba la validez del pasaporte. Muchos países exigen una vigencia mínima de seis meses posteriores a la entrada, no solo que no esté caducado.
- Avisa a tu empresa por escrito. País y fechas. Buena parte de las compañías tienen un límite anual de días de trabajo desde el extranjero, y conviene descubrirlo antes y no después. El motivo de fondo está en trabajar en remoto desde otro país.
- Certificados y traducciones. Antecedentes penales, títulos, apostillas. Son lentos y solo se piden desde el país de origen.
Un mes antes
- El seguro. Verifica que cubre estancias superiores a treinta o noventa días fuera del país; muchas pólizas de viaje no lo hacen. Si vas dentro de la Unión Europea, la tarjeta sanitaria europea ayuda pero no sustituye a un seguro para estancias largas.
- El banco. Comprueba las comisiones por pago y retirada en el extranjero, y avisa del viaje si tu entidad bloquea operaciones por geolocalización. Una segunda tarjeta de otro emisor, guardada aparte, es la mejor póliza contra un bloqueo.
- Solo las dos primeras semanas de alojamiento. Reserva ese tramo y busca el resto ya en la ciudad. Es más caro esos quince días y mucho más barato los meses siguientes. El razonamiento está en habitaciones y apartamentos.
- Copias digitales de todo. Pasaporte, seguro, contrato de alojamiento, permiso, en un almacenamiento al que puedas acceder sin tu teléfono.
La última semana
- Los datos móviles. Al aterrizar necesitas conexión antes de tener nada local: para el transporte, para encontrar la dirección, para avisar de que has llegado. Una línea local tiene sentido a partir de tres o cuatro meses, pero exige estar allí, con documento de identidad y a veces cuenta bancaria del país. Para cubrir el intervalo, una eSIM contratada antes del viaje funciona desde el momento en que aterrizas y no depende de nada local.
- Descarga los mapas sin conexión de la ciudad de destino. Salva la primera hora.
- Adaptadores de enchufe y un cargador de repuesto. Barato en casa, caro y de mala calidad en la tienda del aeropuerto.
- Comprueba el equipaje permitido y el trayecto exacto desde el aeropuerto, con la última hora de transporte público.
El primer día, sobre el terreno
- Fotografía el alojamiento al entrar, con fecha, y envíatelo por correo. Es tu única defensa en una disputa por el depósito.
- Localiza el mercado o supermercado del barrio antes de tener hambre. El primer mes se sobregasta en comida sobre todo por desconocimiento.
- Prueba la conexión de verdad, con una videollamada real, no con un test de velocidad. Si no aguanta, todavía estás en plazo de cambiar de alojamiento.
- Deja para la segunda semana el número local, el abono de transporte y el registro administrativo. Nada de eso urge el primer día, y todo se hace mejor con la ciudad ya un poco conocida.
Lo que no hace falta resolver antes de salir. El alojamiento completo de la estancia, la cuenta bancaria local, el número de teléfono local y el abono de transporte. Las cuatro cosas se hacen mejor, más barato y con más información una vez allí. Adelantarlas es la forma más habitual de gastar dinero de más.
Para calibrar el presupuesto global, cuánto cuesta vivir tres meses. Y el resto de las guías en la sección de guías.